jueves, 20 de marzo de 2008

Bienvenido a la realidad¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

"En la vida de hoy, el mundo sólo pertenece a los estúpidos, a los insensibles,y a los agitados. El derecho a vivir y a triunfar se conquista hoy casi por los mismos caminos por los que se conquista el internamiento en un manicomio: la incapacidad de pensar, la amoralidad y la hiperexcitación" Fernando Pessoa (1930).

La última película de estos hermanos tan particulares filmicamente como lo son los Coen tiene de más particular justamente, que esta vez la historia no ha salido de sus cerebros, sino que está basada en la novela de Cormac Mc Carthy "No es país para un hombre viejo". Ello le da un marco literario a este film muy interesante. Ahora bien, el título para latinoamerica "Sin lugar para los débiles" destroza el original en sentido y significancia, por lo que recomiendo no dejarse guiar por ello.
Esta es la historia de un hombre "viejo", un sheriff , Ed Tom Bell, (interpretado por Tommy Lee Jones), que debe enfrentarse a un caso de crímenes que se cometen en su pueblo, un lugar perdido en Texas, en donde se encuentran involucrados narcotraficantes mexicanos, un asesino serial totalmente indestructible, como una especie de Terminator humano amoral e impredecible, Anton Chigurh (interpretado por Javier Bardem) , carteles de droga norteamericanos y un cazador que se ve involucrado por casualidad en todo ello, Llewellyn Moss(interpretado por Josh Brolin). La desolación en que viven sumidos estos personajes es la misma del paisaje que los rodea, todo es lento, todo es un viento caliente soplando en el desierto, todo fluye en un tiempo lento, sus mentes también. Pero hay elementos externos tales como el asesino y la coyuntura actual representada por los narcos, que suma a este lento pasar, una agitación y un tiempo tan rápido y colapsante que no da tiempo a aquellos que como el viejo Sheriff quedaron atrapados en su propia historia, en una época donde el delito daba tiempo a seguirlo de cerca, y hoy se le escapa de las manos, corre mucho más rápido y a un ritmo tan cruel como excitado. -Esto es una guerra¡¡¡- exclama el sheriff Bell como diciendo que lo excede, que no puede contra ello. A su vez Llewellyn cree que puede quedarse con 2 millones de dólares pertenecientes a carteles de droga y no repara en que el viento sopla más fuerte y tormentoso que su propia voluntad. El único que puede sobrevivir a todo ello es el temible criminal, Chigurh, quien es practicamente invencible y puede contra todo y todos, y puede porque él es hijo de la violencia y la sociedad y soledad actual. Gran film, grandes interpretaciones, gran reflexión sobre la crueldad moderna. La maestría de sus directores se ve plasmada en la caracterización de los personajes -algunos, como el dueño de una gasolinera, que son muy propios de sus películas- y en algunas escenas en las que el suspenso se vuelve tan intenso y agobiante que ahoga a los espectadores. Es una pelicula claustrofóbica, no hay salida a la violencia actual, nos quedamos retrasados, nos supera, nos deja atrás, tal como al sheriff Bell, que llega después de que las cosas pasan, tal como una realidad paralela a la que no puede penetrar. Es así que ni siquiera Chigurh se enfrenta a él, para qué, si total no representa algo interesante ni siquiera para matar. Bien vale la pena atreverse a asomarse a este film y reflexionar sobre nuestro mundo. Eso si, llévense un Rivotril para cuando dejan la sala y vuelven a la realidad. Paula.

5 comentarios:

Jorge - cinenovedades dijo...

Realmente una película por demás floja y sobrevalorada a niveles inauditos.

Es comprensible lo que la crítica argumenta sobre la cinta, sobre que representa la violencia actual y la inacción por parte de lo que tendría que ser la justicia.

Pero no debemos olvidarnos de que esto es cine, y si bien el cine tiene que llevarnos a reflexiones profundas, debo acotar que el cine es también entretenimiento, y si me pongo a pensar que cuando vi esta película cada 15 minutos miraba el reloj por que todo era demasiado pesado y aburrido no hay transfondo social que valga.

Saludos, Jorge.

Anónimo dijo...

No es película para los Jorges...
Y no, si vas a buscar más tiros, más persecuciones en autos a toda velocidad, le pifiaste- pero hacer del aburrimiento propio (es subjetivo que hayas mirado el reloj cada quince minutos, yo estuve tensa durante las dos horas)ley para juzgar una película, no dice nada de la película.

Estoy de acuerdo con el comentario de pelisgrosos, lo único que después me quedé pensando es que quizás el final mejor (y más desesperanzador aún) hubiera sido que Llewelyn -o como se escriba- se escapara con el dinero, sobreviviera. Entonces quedan vivos el asesino y el oportunista, y nadie más.

Saludos!

cleg dijo...

Cuando termino la pelicula escuche rumores de disconformidad, en particular una señora bastante mayor que no dejaba de repetir "por favor, por favor" en voz alta buscando complicidad diciendo "nadie queda vivo qué es esto", y también otras voces de fastidio y crítica para los directores, o bien para los que le dieron el Oscar. Creo que la misma señora habrá disfrutado alguna vez de un buen western ambientado a principios de siglo, donde tampoco queda mucha gente viva. La diferencia no es la cantidad de muertos, eso sigue siendo igual. Y siempre ha habido violencia, como decía en el film el viejo a quien fue a visitar el Sheriff. La diferencia es que se han ido perdiendo los códigos. Ciertos códigos que antes tenían hasta los asesinos o ladrones.
De todas formas, creo que en las películas de los hermanos Coen lo mas importante no es el final ni el mensaje, sino que se disfrutan en cada escena y en la caracterización de los personajes (a veces los secundarios y menos relevantes), siempre hay alguna perla aún cuando no sea su mejor película.

Anónimo dijo...

Me gustó la película en líneas generales; como también me gusta los Coen. Para nada me pareció aburrida. Todo lo contrario: la intensidad, es el factor dominante en el film. Sólo algunas cositas: el final no me gustó para nada. Reconozco, tal vez no supe interpretarlo. Tampoco algunas situaciones algo inverosímiles como la del asesino volviendo a un hotel en el cual horas atrás había hecho un desastre. Finalmente, me quedó una duda con respecto al tiempo en el cual transcurría la película. La violencia era comparable con la de estos tiempos, pero el film, si no me equivoco, se sitúa en 1980.
Si alguno disipa mis dudas estaré agradecido. Felicitaciones por el blog.

Saludos
Pablo

Paula Benzecry dijo...

Jorge: si, el film transcurre en los ochentas, pero en EEUU la violencia de este tipo tiene larga data ya. En cuanto a la vuelta del asesino al lugar del crimen, yo no le buscaría a Chigurh un actuar racional, además él se cree indestructible como lo que él mismo representa por lo cual y, le da la razón la película, no le pasa nada. Con relación al final, es interesante, creo que el sheriff reflexionando sobre un sueño con su padre y diciendo "al final me desperté" es muy sugestivo, nosotros ya nos despertamos o seguimos dormidos???. Saludos y gracias por visitar el blog.Paula.