jueves, 14 de agosto de 2008

De serie a película, un crecimiento o un retroceso?

Debo comenzar este comentario aclarando algo, Sex and the City empezó siendo libro, sí señores y señoritas, nació como literatura con el libro del mismo nombre escrito por Candace Bushnell. Algunos dirán que no puede llamarse así, pero yo creo que en la literatura también hay variantes y que este pequeño libro ha dado en la tecla en muchos aspectos en lo atinente a los vínculos de la era moderna y en las grandes ciudades, basta con transcribir un par de frases: "Bienvenidos a la era de la pérdida de la inocencia. Las luces fulgurantes de Manhattan que sirvieron de telón de fondo a las citas inocentes de Edith Warthon (en referencia a la obra literaria "La edad de la inocencia") todavía brillan, pero el escenario está vacío" o esta otra "En Manhattan se practica mucho el sexo pero esa clase de sexo que desemboca en una amistad o en un acuerdo comercial, no en una relación sentimental" o esta "En Nueva York las relaciones se basan en el desapego. Pero ¿cómo te apegas cuando decides que eso es lo que quieres?" y así muchas más... No es un tema menor, no lo considero así, se está viviendo una época, sobre todo a partir de los noventa, donde los vínculos amorosos y otros también, se han alivianado de una manera llamativa, y donde se considera que se vive sin hipocresía cuando en verdad, se está viviendo sin riesgo y sin asumir compromiso alguno, porque el compromiso, a mi modo de ver, es riesgoso. La serie a la que dió orígen este libro, cuyas protagonistas y personajes fueron durante seis años, compañeras de muchos hombres y mujeres que se vieron identificados con la problemática que se mostró sin tapujos de ningún tipo, fue justamente un éxito porque supo reflejar la vida de aquellos de treinta y pico y más y menos también, y sus problemas cotidianos de relación, y supo también diferenciar las búsquedas de acuerdo a los caracteres de cada uno, es así que el amor no encuentra una sola definición sino una pluralidad según quién lo interprete y qué quiere cada quién para sí. Una de las novedades de la serie era también que se grababa en discotecas, negocios, restaurantes, todos reales y en las calles de la ciudad, lo que daba mucha más credibilidad a la historia de sus personajes: cuatro amigas llamadas Carrie, Samantha, Miranda y Charlotte, muy bien interpretadas por Sarah Jessica Parker, Kim Cattrall, Cinthya Nixon y Kristin Davis. Los diálogos sobre sexo abundaban y cada capítulo abordaba un tema diferente vinculado siempre a las relaciones amorosas, siempre con una visión real dentro de lo que puede ser la vida en un lugar como Manhattan, y que tiene algunas coincidencias hoy con Buenos Aires y sus habitantes, por qué no?. Bien, luego de cuatro años de que finalizara la serie y después de varios obstáculos para su filmación, llegó la película, y me pregunto: qué necesidad de hacer una película elitista, sí, porque este tipo de films resulta satisfactorio sólo para el seguidor de la serie televisiva que tiene una identificación con los personajes y sus historias que el film no logra trasladar a aquellos que debutan viéndo esta historia en la pantalla grande. Más aún cuando la película ha tratado de resaltar la superficialidad y el glamour en sus protagonistas en un momento inicial y dar luego una segunda parte y un final a las historias demasiado intencionado y con moraleja demasiado explícita. También perdieron gracia sus personajes ya que fueron muy retocados para no parecer impertinentes, groseros o desubicados, lo que traicionó su propio espíritu en pantalla chica. A pesar de ello, y por el cariño que le tengo a estas cuatro amigas y actrices, y para ser justa con el largometraje, tengo que decir que me gustó verlas otra vez, que dentro de todo resulta una comedia pasatista mejor que otras que he visto y que aún con la pérdida que sufrieron al "agrandarse", cancelaron para con nosotros -sus admiradores- una deuda pendiente: la de cerrar sus historias, por suerte las nuestras siguen abiertas....Paula.

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