
Decía Nietzche sobre el matrimonio o la relación amorosa entre hombres y mujeres: " No es crueldad hacer partícipes a los demás de nuestras inquietudes y tormentos, que ellos no sufren, y sólo para hacerlos sufrir? No es esto una modalidad de aquel sentimiento que, en todo lo malo que nos sucede, quiere ver algo "pasivo", una fina emanación de la venganza? Y si esto es así, el matrimonio y la amistad no estarán llenos de peligros porque exigen esta comunicación cruel del dolor? Es difícil no compartir un dolor, por consiguiente, debemos quitar la ocasión y vivir en la soledad" Pero, y sin ánimo de cuestionar a un gran pensador y cuestionador de la falsa moral, me parece que hablaba desde su incapacidad para relacionarse, para poder limpiar de hollín el vínculo con el sexo contrario y lograr sobrevivir sin soledad, soledad que no era decisión propia, tal vez, sino imposibilidad de liberarse de la intolerancia y de la suciedad de la miseria más íntima. En fin, a todas estas reflexiones me acerca un poco el film de Julie Delpy, aquella que actuara junto a Ethan Hawke en "Antes del Amanecer " y "Antes del Atardecer"de Linklater. Siguiendo la línea argumental de esos dos largometrajes y con el diálogo entre hombre y mujer otra vez de protagonista, Delpy -esta vez como escritora, directora y actriz- reflexiona sobre el vínculo de una pareja de dos años de convivencia, los avatares a los que están expuestos, y sobre la naturaleza del amor. Acompañada por Adam Goldberg (Zodíaco, Deja Vu, Edtv), son Marion y Jack, una fotógrafa francesa y un diseñador de interiores norteamericano que viven juntos en Estados Unidos, quienes en medio de una crisis de pareja , con dos años de relación a cuestas y de viaje reparador por Europa, pasan dos días por París a visitar a los padres de ella. El film basa su nudo argumental en el diálogo entre ellos: él que se da cuenta las diferencias entre la idiosincrasia de su pareja y la suya propia, causada por las diferentes culturas de sus países de orígen, y ella, que lo encuentra más conservador por momentos de lo que parecía con relación al aspecto de la libertad sexual. Todo ello se expresa en palabras en la película, que es permanentemente dialogada, la discusión entre ambos y la

continua verbalización de sus dudas y cuestionamientos hacia el otro hacen a la historia, la construyen. No debemos olvidar que son dos artistas, dos intelectuales, a la vez, que no saben relacionarse de otra manera más que expresándose con lenguaje hablado. El diálogo permanente, el fluir permanente del pensamiento sobre uno mismo y el otro, ayuda o empeora las cosas? Es posible continuar una relación cuando las diferencias salen a flote irremediablemente? Dónde está el equilibrio? Delpy simplemente muestra este paseo por Paris en contraposición a la imágen romántica de Paris que ha difundido el cine a través de los años -sobre todo el cine hollywoodense- y coloca a su pareja en una situación nada romántica, en donde una mirada real es protagonista, desdibujando el mito del amor perfecto. Bienvenida sea esta mirada crítica y optimista al mismo tiempo al cine, una mirada

inteligente sin dejar de valorar lo importante que son los afectos en la vida de todos. Y así, coincido con la directora, que la relación amorosa puede sobrevivir a los embates que los propios protagonistas crean, y que depende de la decisión de cada uno de ellos de querer estar en compañía del otro, y de saber, que de una crisis se puede salir fortalecido y con bases para una mejor relación futura, aprendiendo de a poco que la tolerancia de las diferencias es fundamental para construir un vínculo y que el resultado es gratificante. Tal vez Nietzche no podía disfrutar en su época de este cine, tal vez eran pocas las mujeres que le llamaban la atención ya que pocas de ellas se destacaban por su intelectualidad en una época dominada por hombres o seguramente las que existían tenían menos difusión que en la actualidad, o tal vez....... no podía más que estar solo siempre..... Paula.
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